Entre las características del entorno contemporáneo de las empresas se encuentran, entre otras, riesgo, turbulencia e inestabilidad de las condiciones de funcionamiento. Estas características y el desarrollo del mercado, los continuos y rápidos cambios en el entorno, la aparición de nuevos competidores etc., exigen a los gerentes de las empresas una gestión del desarrollo de empresa de manera que permite aprovechar las oportunidades y posibilidades, e identificar efectivamente y evitar las amenazas. Además, crean la necesidad de alejarse de los dilemas actuales y contemplar su empresa desde un punto de vista amplio y a largo plazo. Por todo eso, es imprescindible tener las habilidades para anticipar, identificar los puntos fuertes y débiles en la propia empresa y en las empresas competitivas y utilizar las diferentes herramientas y métodos investigativos para identificar y caracterizar su propio potencial estratégico y formular la mejor estrategia de futuro. Este enfoque hace posible la gestión estratégica (llamada también dirección e administración estratégica) que actualmente, se convierte en cada vez más imprescindible para cada empresa.

La gestión estratégica es el proceso permanentemente orientado hacia la construcción, implementación y monitorización de una estrategia para garantizar la supervivencia y el desarrollo de la empresa a largo plazo. Por lo tanto, está orientada a largo plazo y centrada en los factores y las condiciones que afectan a la empresa y que provienen tanto de su exterior, como de su interior.

El proceso de gestión estratégica se divide en cuatro etapas: etapa I – determinación de la visión, la misión, los valores y los objetivos estratégicos; etapa II – el análisis estratégico; etapa III – la construcción, implementación y monitorización de la estrategia; etapa IV – el control estratégico.

Hoy en día muchos gerentes de empresas (sobre todo de PYMES)  piensan que la gestión estratégica sirve solo para grandes empresas industriales. Consideran que en tiempos de constantes cambios, falta de capital circulante, gran rivalidad y futuro incierto es difícil hablar de establecimiento e implementación de gestión estratégica. Pero nada más lejos de la verdad. Cada empresa (micro, pequeña, mediana y grande) y cada organización (independientemente de la naturaleza de su actividad) debe establecer e implementar la dirección estratégica para mantenerse en un mercado cada día más competitivo.

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